LA VERDAD ESCONDIDA APARECE

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Al conocerse la caída de la condena contra Julio Enrique Acosta Bernal se crisparon los nervios de muchos. En unos, los más, por la emoción del pronto retorno de su amigo y líder; en otros, los menos, por el efecto boomerang que tendrán los montajes judiciales en contra del ex gobernador. La crispación de nervios es el efecto contráctil del cuerpo humano, connatural a su condición, que pone al organismo en alerta, liberando excesiva adrenalina provocado por el estado nervioso; reacción lógica que comenzó a experimentar un político araucano en decadencia que construyó palurdos montajes contra Acosta y que pronto le tocara su turno ante la justicia, ya que los falsos tetigos se descocieron y contaron como habian sucedido las cosas. Igual situación de terror viven los que auspiciaron sus vagabunderías, dando declaraciones mal intencionadas en el proceso, en la prensa, haciendo lobby, para desviar la investigacion, confundir la opinion publica, hacer condenar a un inocente y los verdaderos culpables del asecinato felices y dichosos, posando de honestos y resanderos, tambien muy pronto la justicia dara cuenta de ellos. El caso del homicidio de quien fungía como delegado del Registrador nacional en Arauca, Juan Alejandro Plazas Lomonaco, comienza a esclarecerse. La hipótesis que señalaba a Acosta Bernal como determinador, elaborada con falsos testimonios de testigos comprados, ya perdió veracidad; la contradicción en las versiones y el enfrentamiento que se generó entre ellos al referirse al suceso, llevó a la Fiscalía a rechazar sus testimonios y ante la pérdida de credibilidad a refutarlos como pruebas tachándolos de contrarias a la verdad. De ahí provino la solicitud de absolución que el ente acusador y la Procuraduría hicieran al Juez de primera instancia y que este, en actitud prevaricadora, desconoció para proferir la condena en sentencia del 5 de noviembre de 2013. Todos los testigos, los falsos testigos que declararon contra Acosta, fueron condenados. Perseguían los beneficios de la Ley de Justicia y Paz con la falsa atribución de una culpa que reducía largas condenas en prisión a solo 8 años, fueron desenmascarados por la «Fundación Defensa de Inocentes» con el periodista investigador Herbin Hoyos medina Director de Voces Del Secuestro y que con el ex diputado del Valle, Sigifredo López, a la cabeza han asestado contundentes golpes al cartel de los falsos testigos en todo el país. Y mientras el proceso sigue su curso aparecen nuevas hipótesis que mostraran quienes son los verdaderos asesinos de Plazas Lomonaco, y porqué procedieron de manera tan falaz; eventualidad que sorprenderá al pueblo araucano. Ahora; el político timador, algunos parientes de la víctima, algunos abogados con el afán de la indemnización y otros particulares que urdieron la trama para encartar al ex gobernador, sienten que esa confabulación fue descubierta por la justicia y que inexorablemente el asunto camina hacia la preclusión cuando la fiscalía califique definitivamente el mérito del sumario; pero con un plus adicional, los deja ad portas de la cárcel. Una adehala que el boomerang jurídico les asigna por actuar torticeramente. Julio Enrique Acosta Bernal, esta arreglando otros temas juridicos pero pronto estara con el pueblo araucano, presto para regresar a cohesionar su proyecto político que debido a su desgracia se transformó en ínsulas y donde se requiere urgentemente la presencia de un líder que ponga orden, que organice la casa; pero, por sobre todo, que ayude a cerrar el paso a la corrupción galopante cada día con más poder y con menos control.

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